Por si aparezco muerta

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Hola, buenas, me llamo Brenda Liz Ayala Berríos, y escribo esta nota por si acaso desaparezco y aparezco muerta un día de estos. Tú sabes, tengo que cuidar mi imagen y reputación aún después de ser asesinada. ¿Asesinada? Sí, asesinada, porque si desaparezco, ten por seguro que reapareceré en avanzado estado de putrefacción, probablemente por la Kennedy, porque un hombre me mató… no me fui con ningún jevo, no me escapé, no huyo, no temo… mentira, sí temo. Me da miedo salir sola, no vaya a ser que un tipo se excite con mis rodillas e intente violarme… o matarme cuando su frágil masculinidad se quiebre ante mi rechazo.

Cuando desaparezca, no usen esta foto; mejor usen esta foto… aquí me veo más jeva y la iluminación favorece increíblemente mi piel -mi piel que ahora da asco y apesta porque un tipo decidió matarme en vez de bregar con sus inseguridades. 

Prefiero esta foto porque me veo alegre, pero no tanto; porque la realidad es que no estoy 100% alegre, y no estoy completamente contenta porque tengo vagina sin haberlo pedido -nací con ella pero por ella puedo morir en cualquier momento. Y no porque la vagina debilite, al contrario, sino porque las personas con pene se sienten intimidados por mi chocho poderoso. 

Arrrggg, así lloriquean cada vez que piensan en mi tunel del deseo y en mi flow violento. Así que por favor, usen esta foto, pero esta no, esta tampoco, mucho menos esta ni esta. 

Cuando aparezca muerta, por favor, no me conviertan en un hashtag justiciero. No utilicen mi cara semialegre ni mi maldita experiencia en esta sociedad, para mejorar su engagement en social media o para que otras personas vean lo solidarix que eres. Se pueden ir al carajo.

¿Saben lo que sí pueden hacer por mí? Tiren al medio a todos los macharranes en el momento preciso en que abren la boca y meten la jodia pata. Eduquen a sus hijos para que aprendan a no ser tan verdejos.

¿Saben lo que sí pueden hacer por mí? Un motín en los centros judiciales y Capitolio, ya que evidentemente a ninguno les importa el bienestar de las mujeres. Porque aunque trate de denunciar a mi agresor, terminaré calcinada en alguna calle oscura de esta bendita Isla porque a los fiscales les importa un bicho mi seguridad. Total, con lo bien que ganan, una muerta más o una muerta menos, no hace diferencia en su resumé. 

Por mi asesino no se preocupen, tampoco se preocupen por todos los hombres que no me asesinaron pero mutilaron mi personalidad con sus violaciones, insultos, ahorcadas, manipulaciones, mentiras, puños, patadas, amenazas y demás. Nop, no se preocupen. Porque yo misma les voy a halar las patas por la noche. Yo misma les susurraré al oído lo bárbaros que son, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez… por toda la eternidad hasta verles llorar solos en el baño pidiéndole perdón al viento mientras se ahogan con sus mocos, suplicándole a diosita la misma paz que hoy entre llantos las mujeres suplicamos. 

Sentir paz, poder dormir sin recordar a diario el daño irreversible; sentir paz, poder salir sin miedo a morir en el intento; sentir paz, sin tener que estar alerta, defendiéndome de tanto ataque; sentir paz, sin miedo a despertar y ver la noticia de que he perdido a otra compañera más.

Qué clase de lujo, mi pana.   

Así que si aparezco muerta, por favor, usen esta foto, y no esta, porque en esta me veo más libre de lo que el gobierno me permite.

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